Todos los jueves se despertaba temprano para estar alla. Entre tanto diálogo, Maria Antonia le comentó a su psicologo, que hace mucho tiempo ella consideraba la opción de irse a vivir con su abuela para salir un rato de su complicado entorno familiar. A su psicologa no le pareció descabellada esta opción, sin embargo la advirtió que su ausencia en su casa no iba a ser la solución sino un paso para una mejor relación con su madre.
Esta idea no paró de rodear su cabeza por meses, tomar la decisión de abandonar a su madre y a su hermano no era fácil. Pero solo bastó otra confrontación fuerte con su madre para tomar su decisión final.
Hoy en día, Maria Antonia vive con su abuela y la relación con su madre ha mejorado significativamente pero todavía siente que no es momento para regresar.
María Antonia vivía con su mamá, el esposo de su mamá y su hermano menor en un apartamento. Su relación con su madre era complicada. Esta la perturbaba y solía invadir su mente por mucho tiempo.
Sus estudios llegaron a ocupar tanto de su tiempo que pasaba poco tiempo en la casa, y quiería ella que fuese placentera, pero la realidad no era así. Decidió evadirla y continuar con su día a día. Esa evasión psicológica, era una simple excusa para no afrontarla, pero abandonarla un rato no sería la peor opción.
Días pasaron y este ritmo seguía igual. La evasión funcionó por un tiempo, pero en realidad cada vez que pisaba su casa sentia un terremoto emocional. Como consecuencia de eso, su madre sintió la responsabilidad de crear un mejor vínculo con ella. Su primer paso fue llevar a Maria Antonia al psicologo que la trataba. Maria Antonia accedió porque le pareció que podría ser una buena opción para drenar sus emociones y mejorar la relación con su madre.